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Cuando la sostenibilidad impulsa la estrategia financiera

Por Comunicaciones AmCham

Autora: Elibeth Mora Vergara / Vice-Chair del Comité de Sostenibilidad – Gerente Sostenibilidad Corporativa y acción climática BDO en Panamá

La sostenibilidad está dejando de ser un tema complementario para consolidarse como un factor determinante en la estrategia, la gestión de riesgos y la toma de decisiones financieras de las organizaciones. Lo que antes se gestionaba mediante iniciativas ambientales, sociales o de cumplimiento, hoy se reconoce como un elemento clave para la resiliencia y la creación de valor a largo plazo.

En este contexto, la adopción de las NIIF de Sostenibilidad S1 y S2 marca un cambio significativo en la manera en que las organizaciones gestionan y comunican su desempeño. Estas normas promueven una visión integrada en la que la sostenibilidad y las finanzas se relacionan estrechamente, impulsando a las empresas a identificar qué temas ambientales, sociales y de gobernanza (ASG) son financieramente relevantes y cómo pueden influir en su estrategia, desempeño y capacidad de generar valor.

Este cambio exige una participación más activa de la alta dirección y de los órganos de gobierno corporativo. La sostenibilidad deja de ser una función independiente para convertirse en un elemento estratégico que debe formar parte de la planificación empresarial, la gestión integral de riesgos y la toma de decisiones financieras. Para ello, es indispensable contar con información confiable, trazable y útil para la gestión.

La importancia de esta integración queda evidenciada en los resultados del BDO 2025 Sustainability CFO Outlook Survey, el cual señala que las organizaciones que incorporan la sostenibilidad dentro de su estrategia de negocio presentan mayores expectativas de crecimiento en ingresos y rentabilidad que aquellas que la gestionan de manera reactiva o separada de sus procesos principales. Este hallazgo confirma que la sostenibilidad se ha convertido en un factor clave para fortalecer la resiliencia y la competitividad empresarial.

Sin embargo, muchas organizaciones aún presentan brechas importantes. La falta de integración entre sostenibilidad, estrategia corporativa y gestión de riesgos dificulta la capacidad de responder adecuadamente a las nuevas exigencias del entorno regulatorio y a las expectativas de inversionistas, reguladores y otros grupos de interés.

Frente a este escenario, la preparación temprana representa una ventaja competitiva. Las organizaciones más avanzadas están fortaleciendo su gobierno corporativo, vinculando los temas materiales de sostenibilidad con sus procesos de gestión de riesgos, incorporando variables ASG en la planificación estratégica y financiera, y mejorando la calidad de sus datos y sistemas de información.

Para las empresas que aún no han iniciado este proceso, el primer paso no consiste en elaborar un reporte, sino en comprender cómo los factores de sostenibilidad pueden afectar o potenciar su modelo de negocio. Esto implica identificar los temas materiales, evaluar riesgos y oportunidades, integrar estos aspectos en la estrategia corporativa y fortalecer los mecanismos de recopilación y gestión de información.

La experiencia demuestra que las organizaciones que avanzan de forma anticipada y estructurada no solo reducen su exposición a riesgos, sino que también mejoran su capacidad de adaptación, fortalecen su resiliencia y generan mayores oportunidades de creación de valor. En un entorno donde la sostenibilidad ya forma parte del lenguaje financiero global, el desafío no es decidir si actuar, sino qué tan rápido se logra integrar la sostenibilidad en el corazón del negocio.